Insights de Mercado

SHARE OF VOICE

Share of Voice: qué es y por qué importa

En marketing, una marca no compite únicamente por ventas. También compite por algo que ocurre mucho antes de la compra: la atención del consumidor. Cada anuncio, resultado de búsqueda, conversación en redes sociales, mención en medios o pieza de contenido ocupa una parte del espacio disponible dentro de una categoría.

Por eso, saber cuánto estamos comunicando no siempre es suficiente. Una marca puede aumentar significativamente su inversión publicitaria y, aun así, perder presencia si sus principales competidores están creciendo a un ritmo mayor.

Aquí aparece el Share of Voice (SOV): una métrica que permite analizar qué proporción de la presencia de una categoría corresponde a nuestra marca frente a sus competidores.

Su verdadero valor, sin embargo, no está simplemente en obtener un porcentaje. Está en entender qué tan visible es nuestra marca dentro del entorno competitivo y qué decisiones podemos tomar a partir de esa información.

¿Qué es exactamente el Share of Voice?

En términos sencillos, el Share of Voice representa la participación que tiene una marca dentro del total de actividad o visibilidad de una categoría.

La lógica básica puede expresarse así:

Share of Voice = presencia de nuestra marca ÷ presencia total de la categoría × 100

Imaginemos que, durante determinado periodo, cuatro marcas concentran toda la inversión publicitaria de una categoría:

  • Marca A: 40%
  • Marca B: 30%
  • Marca C: 20%
  • Marca D: 10%

Desde la perspectiva de inversión, la Marca A tendría el mayor Share of Voice.

Pero aquí aparece una consideración importante: la “voz” puede medirse de diferentes maneras. Dependiendo del objetivo, podemos hablar de participación de inversión publicitaria, impresiones, alcance, menciones, búsquedas, presencia en medios o conversaciones digitales.

Por eso, antes de interpretar un SOV, necesitamos saber exactamente qué estamos midiendo.

No existe un único Share of Voice

Durante años, el concepto estuvo estrechamente relacionado con medios tradicionales y participación de inversión publicitaria. Hoy, el ecosistema de medios es considerablemente más complejo.

Una marca puede tener poca presencia en televisión y dominar las búsquedas digitales. Otra puede liderar la inversión en publicidad, pero generar muy poca conversación orgánica. Una tercera puede tener gran visibilidad social gracias a creadores, comunidades o contenido generado por usuarios.

Esto permite observar el Share of Voice desde diferentes dimensiones.

En medios pagados, podemos comparar inversión, impresiones, alcance o presencia publicitaria.

En búsqueda, podemos analizar qué marcas aparecen con mayor frecuencia frente a determinadas consultas o categorías.

En redes sociales, podemos estudiar menciones, conversaciones o exposición.

En PR y earned media, podemos comparar la presencia obtenida dentro de medios y publicaciones.

Incluso puede construirse una visión integrada utilizando diferentes fuentes para entender la presencia competitiva de manera más completa.

La pregunta deja entonces de ser únicamente “¿cuál es nuestro Share of Voice?” y pasa a ser “¿en qué espacios estamos ganando o perdiendo visibilidad?”

Tener visibilidad no significa necesariamente tener impacto

Aquí es donde el análisis necesita ir más allá del porcentaje.

Una marca podría alcanzar un Share of Voice elevado simplemente aumentando significativamente su inversión. Eso no significa automáticamente que esté generando mejores resultados.

Podría estar apareciendo frente a audiencias poco relevantes, utilizando creatividades con bajo desempeño o concentrándose en canales que aportan poco al negocio.

Por eso, el SOV funciona mejor cuando se analiza junto con otras variables como alcance, frecuencia, consideración, tráfico, búsquedas de marca, conversiones, ventas y participación de mercado.

La visibilidad es importante porque difícilmente podemos ser considerados si nadie nos ve.

Pero ser vistos no garantiza ser elegidos.

Share of Voice y Share of Market: dos métricas que conviene mirar juntas

Una de las comparaciones más útiles ocurre cuando enfrentamos el Share of Voice (SOV) con el Share of Market (SOM).

El Share of Market indica qué proporción del mercado pertenece a una marca en términos de ventas, volumen u otra variable comercial. El Share of Voice, por su parte, permite observar su peso relativo dentro de la comunicación o visibilidad competitiva.

Cuando una marca mantiene un SOV superior a su participación de mercado, hablamos frecuentemente de Excess Share of Voice (ESOV).

La relación entre participación publicitaria y crecimiento ha sido estudiada durante décadas. El trabajo de Les Binet y Peter Field, basado en evidencia del IPA Databank, ha contribuido especialmente a popularizar el principio de que las marcas que buscan crecer necesitan mantener suficiente presencia competitiva en relación con su tamaño.

Sin embargo, esta relación no debería interpretarse como una fórmula automática.

Tener mayor Share of Voice que Share of Market no garantiza crecimiento por sí solo. La categoría, tamaño de la marca, creatividad, distribución, precio, producto, contexto económico y eficiencia de los medios también influyen.

El SOV nos proporciona una señal estratégica, no una promesa matemática.

El verdadero problema aparece cuando solo miramos nuestros propios resultados

Supongamos que una campaña obtiene 20 millones de impresiones este mes frente a 15 millones el mes anterior.

A primera vista, parece una mejora.

Pero imaginemos ahora que los principales competidores pasaron de 40 a 80 millones de impresiones durante ese mismo periodo.

Nuestra marca creció en términos absolutos, pero perdió peso relativo dentro de la categoría.

Eso es precisamente lo que el Share of Voice permite detectar.

Los dashboards tradicionales suelen mostrarnos nuestro desempeño: cuánto invertimos, cuántas personas alcanzamos, cuántos clics obtuvimos y cuántas conversiones generamos.

El análisis competitivo introduce otra dimensión:

¿Qué estaba ocurriendo alrededor mientras nosotros obteníamos esos resultados?

Sin esa referencia, podemos interpretar crecimiento donde en realidad estamos perdiendo terreno.

Share of Voice también ayuda a entender movimientos competitivos

Una variación significativa del SOV puede convertirse en una señal temprana.

Si un competidor aumenta repentinamente su presencia, podría estar lanzando un producto, entrando en una temporada estratégica, defendiendo participación, ejecutando una promoción o intentando construir mayor notoriedad.

La información adquiere todavía más valor cuando se observa a lo largo del tiempo.

Un solo mes puede responder a una campaña puntual. Seis o doce meses permiten detectar patrones.

Por eso, el SOV no debería analizarse únicamente como una fotografía.

Su evolución puede contar una historia competitiva.

Podemos identificar quién está acelerando, quién está reduciendo presencia, qué momentos concentran mayor presión publicitaria y dónde aparecen espacios potencialmente menos disputados.

No todos los puntos de Share of Voice tienen el mismo valor

Supongamos que dos marcas tienen exactamente 25% de SOV.

Eso no significa necesariamente que posean la misma fortaleza competitiva.

Una podría concentrar su presencia en canales con alta afinidad para la categoría, mientras otra distribuye inversión en espacios menos relevantes. Una podría dominar momentos críticos del customer journey y la otra generar muchas impresiones en situaciones de baja atención.

Incluso la creatividad modifica el resultado.

Una campaña memorable puede conseguir un impacto desproporcionadamente alto respecto a su inversión, mientras una comunicación genérica puede necesitar mucha más exposición para producir recuerdo.

Por eso, además del volumen de voz, necesitamos evaluar la calidad de esa voz.

El contexto del consumidor también importa

El Share of Voice adquiere todavía más valor cuando dejamos de observarlo únicamente como una competencia entre marcas y comenzamos a analizarlo desde el consumidor.

¿Dónde está ocurriendo esa presencia?

¿En televisión? ¿Search? ¿Social? ¿Video digital? ¿Audio? ¿OOH? ¿Retail media?

Una marca podría liderar el SOV general y, al mismo tiempo, tener una presencia débil precisamente en los canales donde una audiencia estratégica está tomando decisiones.

Por eso, un análisis avanzado puede segmentar el Share of Voice por mercado, audiencia, canal, periodo, categoría o incluso momento del journey.

El resultado deja de ser un simple ranking de competidores y se convierte en una herramienta para encontrar oportunidades.

En Centroamérica, un promedio regional puede ocultar demasiado

Para una compañía con operaciones regionales, existe una tentación natural: consolidar todos los países y obtener un único indicador.

El problema es que un Share of Voice regional puede esconder realidades completamente diferentes.

Una marca podría liderar ampliamente en Panamá, encontrarse segunda en Costa Rica y tener una presencia considerablemente menor en Guatemala o Honduras. El promedio podría parecer saludable mientras algunos mercados presentan oportunidades o amenazas importantes.

Además, el entorno competitivo tampoco es idéntico.

En determinados países una marca puede competir principalmente contra compañías multinacionales; en otros, los actores locales pueden tener mayor fortaleza, distribución o reconocimiento.

Por eso, para Panamá y Centroamérica, resulta especialmente útil construir el análisis desde el mercado hacia la región y no únicamente desde el promedio regional hacia cada país.

La visión regional permite encontrar patrones.

La lectura local permite tomar decisiones.

Share of Voice digital: más datos, pero también más complejidad

El ecosistema digital amplió enormemente las posibilidades de medición.

Hoy podemos observar impresiones, búsquedas, menciones, engagement, tráfico, presencia competitiva, formatos, keywords y múltiples señales adicionales.

Pero disponer de más datos no significa automáticamente comprender mejor el mercado.

Una mención en redes sociales no tiene el mismo significado que una impresión publicitaria. Una aparición en Google no equivale necesariamente a una campaña de televisión. Un video visto durante varios segundos tampoco debería compararse directamente con una impresión de display.

Por eso, construir un SOV integrado exige metodología.

Las variables necesitan definirse claramente y mantenerse consistentes para que la evolución sea comparable.

El objetivo no debería ser fabricar un único número que mezcle todo.

Debería ser construir una lectura competitiva que ayude a tomar mejores decisiones.

¿Qué podemos aprender cuando nuestro SOV cae?

Una caída del Share of Voice no significa automáticamente que debamos aumentar presupuesto.

Primero necesitamos entender qué está provocándola.

¿Entró un nuevo competidor?

¿Existe una campaña estacional particularmente fuerte?

¿Estamos perdiendo presencia en un canal específico?

¿Cambió el comportamiento de la audiencia?

¿Nuestra competencia aumentó inversión o simplemente está utilizando mejor sus recursos?

¿Nuestra creatividad está generando menos atención?

En algunos casos, la respuesta será invertir más.

En otros, puede ser redistribuir presupuesto, modificar formatos, mejorar creatividad, entrar en nuevos momentos de consumo o concentrarse en audiencias donde existe mayor oportunidad.

El dato identifica la brecha. La estrategia decide cómo responder.

¿Y si nuestro Share of Voice aumenta?

También necesitamos evitar interpretar automáticamente un aumento como una victoria.

Si nuestro SOV crece pero las ventas, búsquedas, consideración o conversiones permanecen estables, necesitamos investigar qué está ocurriendo.

Quizás estamos comprando mucha visibilidad pero generando poca atención.

Quizás existe un problema de propuesta de valor.

Quizás estamos llegando a las personas correctas con el mensaje equivocado.

O quizá los resultados comerciales necesitan más tiempo para manifestarse.

El SOV debería provocar preguntas, no cerrar conversaciones.

De una métrica a un sistema de inteligencia competitiva

La verdadera oportunidad aparece cuando dejamos de consultar Share of Voice únicamente al final de una campaña y comenzamos a utilizarlo como parte del monitoreo continuo del mercado.

Un sistema útil podría observar periódicamente:

Nuestra evolución de SOV → movimientos de competidores → distribución por canales → mercados donde ganamos o perdemos presencia → relación con resultados de marca y negocio.

De esta forma podemos detectar cambios antes de que sean evidentes únicamente en ventas.

También podemos evaluar si nuestras decisiones de medios están consiguiendo modificar nuestra posición competitiva.

El análisis deja de responder simplemente cuánto comunicamos.

Comienza a responder qué posición estamos construyendo dentro de la categoría.

Share of Voice no es hablar más fuerte

Existe una interpretación peligrosa del concepto: pensar que ganar Share of Voice significa simplemente gastar más o aparecer más veces.

No necesariamente.

La estrategia de medios también consiste en encontrar dónde una marca puede obtener mayor impacto por cada exposición.

Puede existir una audiencia subatendida, un formato con menor saturación, un momento del año con menor presión competitiva o un territorio creativo que permita destacar incluso sin tener el presupuesto más grande.

Por eso, el objetivo no debería ser dominar todos los canales.

Debería ser construir suficiente presencia en aquellos espacios que realmente pueden contribuir al crecimiento.

Medir nuestra voz para entender nuestra posición

Las marcas necesitan conocer sus propios resultados, pero también necesitan entender el entorno en el que esos resultados se producen.

Ahí está el verdadero valor del Share of Voice.

Nos permite pasar de preguntar “¿cuánto estamos haciendo?” a preguntarnos “¿qué tan visibles somos frente a quienes compiten por la misma atención?”

Para MedIAtegy, esta lectura forma parte de una visión más amplia de inteligencia de mercado: conectar inversión, datos de medios, comportamiento de audiencias y actividad competitiva para identificar oportunidades y optimizar decisiones.

Porque una marca puede estar creciendo en impresiones, aumentando inversión e incluso mejorando algunos indicadores mientras pierde espacio dentro de su categoría.

Y cuando todos compiten por una cantidad limitada de atención, conocer cuánto de esa conversación realmente nos pertenece puede convertirse en una ventaja estratégica.